En los últimos años estas dos palabras han empezado a estar en boca de los cada vez más numerosos grupos de “adictos” al running. Desde luego es importante conocer nuestra manera de pisar, y es por ello que el objetivo de esta entrada es desmitificar el valor absoluto de la afirmación ser pronador o supinador puesto que la respuesta a este dilema es ciertamente ambigua.

En realidad todo el mundo somos pronadores y supinadores al mismo tiempo, ya que en cada paso que damos se alternan dos fases de supinación y otras dos de pronación. La verdadera cuestión que debería preocuparnos es si ambos movimientos se realizan el momento adecuado y con la duración justa. Por ejemplo, cuando un sujeto realiza una pronación durante mucho más tiempo de lo normal, podremos concluir que es pronador o hiperpronador en casos extremos.

Cada vez son más las tiendas deportivas en las que nos asesoran sobre esta cuestión, lo cual es estupendo, pero es conveniente saber que el estudio que realizan está indicado exclusivamente para recomendarnos qué zapatilla puede ser mejor para nuestro caso en función de varios parámetros (peso, distancias semanales, superficie sobre la que practiquemos el deporte y también el hecho de si tenemos una pronación o supinación muy acentuada).

En los casos apropiados, se nos puede indicar una zapatilla que lleve más control de pronación o supinación (que en la práctica se traduce en aumentar las contenciones internas o externas de la zapatilla), pero hay que tener mucho cuidado con esto, ya que un calzado que limite mucho la supinación o la pronación puede tener consecuencias negativas en nuestra salud. Por ejemplo si limitamos en exceso la pronación, obtenemos el mismo efecto que si a un coche le quitamos los amortiguadores. No tardarán en aparecer problemas sobre todo en la rodilla, ya que su estructura no está pensada para amortiguar.

Una cosa es aconsejar una zapatilla y otra muy distinta es hacer un estudio biomecánico y valorar si la forma de pisar puede tener relación con una patología presente o futura.

Evidentemente esta es una tarea del podólogo y será él quien profundice en la materia siempre desde un plano mucho más especializado.

Por lo tanto, para los corredores que tengan una pisada “razonablemente buena” lo ideal sería usar zapatillas neutras y el asesoramiento de un dependiente formado puede ser suficiente para ello. Pero cuando sospechemos que nuestra pisada no sea correcta o suframos de alguna lesión que pudiera estar relacionada con la misma, lo ideal es realizar un estudio biomecánico completo en una clínica especializada de podología.

Allí se valorará la posición estática, el rango articular y muscular, estudio dinámico, etc; y en los casos necesarios, realizar un soporte plantar personalizado (plantillas personalizadas) que compense los defectos de nuestra pisada. En el caso de usar plantillas personalizadas    , es muy importante que la zapatilla sea neutra ya que si incorpora algún tipo de corrección sería un efecto parecido a llevar “gafas graduadas” sobre “lentillas graduadas”.

En definitiva, respondiendo a esta pregunta, buscamos ayudar a que muchos deportistas (y no deportistas) conozcan estas dos famosas palabras y que se genere una mayor conciencia colectiva de que la forma de pisar puede tener importancia y efectos sobre nuestra salud.


Isidro Vicente. Podólogo en Vitalsalud PalenciaIsidro Vicente

Podólogo. Colegiado Nº 838340209
Diplomado en Podología por la Universidad de Extremadura.
Experto en Ortopodología Clínica por la Universidad de Barcelona.
Reflexólogo Podal.